Recientes incendios destacan la problemática de los incendios residenciales

  • Los espantosos incendios residenciales en Filadelfia y el Bronx colocaron en el punto de mira a la protección contra incendios y seguridad humana en los Estados Unidos. Y aunque las historias que emergen de estas dos ciudades son absolutamente desgarradoras, el mayor y colectivo interés en la protección de las personas y propiedades que hemos observado entre legisladores y el público podría ser un poco alentador—si impulsa cambios necesarios y mayor consciencia.

En general, hemos dado grandes pasos en reducir la problemática de los incendios residenciales. De hecho, las recientes tragedias en Filadelfia y el Bronx presentan un marcado contraste al progreso contra incendios que se ha documentado a lo largo de las últimas cuatro décadas y resumido en el informe seminal del año pasado, Protección contra Incendios en los Estados Unidos (en inglés). Esa investigación retoma el hilo de la emblemática investigación Estados Unidos en Llamas (America Burning, en inglés) y resaltó disminuciones sustanciales en incendios en hoteles, hospitales y escuelas a lo largo de los años. En cambio, los incendios residenciales se han convertido más mortales a medida que los tiempos de escape de un incendio residencial han disminuido dramáticamente – debido a una variedad de factores. Materiales de construcción combustibles y contenidos sintéticos en los hogares se queman más calientes y más rápido. El peligro de incendio es agravado por los pisos abiertos prevalentes en casas más modernas y la falta de suficientes medidas de protección contra incendios en edificios más viejos, grandes y pequeños.

El progreso logrado en estas y otras ocupaciones es, en gran parte, debido a políticas y ambientes regulatorios efectivos que patrocinaron y apoyaron sistemas y guías específicos de protección contra incendios, seguridad eléctrica, humana y de edificaciones. Sin embargo, ese mismo nivel de responsabilidad y liderazgo no ha sido evidente cuando se trata de resolver la problemática de incendios de la actualidad.

En 2017, el Instituto de Políticas de Protección contra Incendios y Seguridad Humana de NFPA (sitio en inglés) sondeó residentes estadounidenses sobre sus percepciones con respecto a roles y responsabilidades gubernamentales para esfuerzos de protección contra incendios, seguridad humana y de edificaciones. Los ciudadanos estadounidenses abrumadoramente expresaron que tienen la expectativa y confían en que los legisladores locales, estatales y federales están actuando en aras de la seguridad.

Dos conclusiones clave de esas encuestas muestran que el 74 por ciento de los encuestados confía en que sus líderes locales y estatales adoptan los últimos códigos de seguridad eléctrica y protección contra incendios para la seguridad en la construcción residencial, mientras que el 65 por ciento confía en que esos mismos funcionarios mantengan los requisitos de los códigos y no los debiliten al eliminar estipulaciones que aplican los últimos conocimientos y avances de seguridad.

Los funcionarios gubernamentales en todos lados deberían guiarse por los sentimientos de esta encuesta, además de los devastadores incendios de este mes, para enfocar sus energías en:

  • Asignar fondos para infraestructura, personal y protocolos de seguridad
  • Usar y aplicar ediciones actualizadas de códigos eléctricos, de incendios, construcción y seguridad humana
  • Inspeccionar y probar sistemas para abordar problemas antes de que las cosas empeoren
  • Garantizar de que haya suficientes profesionales para hacer cumplir los códigos
  • Priorizar evaluaciones de riesgos comunitarios
  • Tomar las decisiones correctas en verdaderas aras de la seguridad, y no de intereses especiales, conveniencia o reducción de costes.

Los legisladores, sin embargo, no pueden detener la ola de tragedias solos. Todos juegan un papel en la seguridad, haciendo que sea aun más importante que nunca educar al público sobre sus verdaderos riesgos a los incendios y los pasos que pueden tomar para aumentar su propia seguridad. Sin embargo, el mayor obstáculo que vemos, una y otra vez, cuando se trata de reducir pérdidas son los temas de sobre confianza y complacencia.

La reducción en la mayoría de los incendios a lo largo de los años ha resultado que tanto legisladores como ciudadanos han erróneamente pensado que los incendios ya no son un problema significante en el país. Hay una mentalidad prevaleciente que los incidentes trágicos como los que ocurrieron recientemente les ocurren a otras personas, en otras comunidades y en otras casas. Hasta, por supuesto, que les ocurre a ellos. Estos sentimientos se resaltaron en los resultados de una encuesta de la Cruz Roja Estadounidense, la cual mostró que la gente piensa que tiene más probabilidad de ganar la lotería o ser golpeado por un rayo que tener un incendio residencial.

Esa sobre confianza hacia los incendios presenta serios riesgos y preocupación y debería intensificar nuestros esfuerzos por educar al público sobre la importancia de la protección contra incendios y seguridad humana.

Un pequeño lado esperanzador de los dos incendios de alto perfil es que capturó la atención del público por un tiempo breve y puso en relieve a la protección contra incendios. Fuertemente aliento a todos a aprovechar la reciente oleada como catalizador para el cambio y para mejor educar a comunidades sobre la importancia crítica de:

  • Instalar, probar y mantener correctamente todas las alarmas de humo en el hogar
  • Elaborar y practicar planes de escape del hogar que incluyan cerrar puertas hacia cuartos, pasillos y escaleras al salir para ralentizar la propagación de humo, calor y fuego
  • Usar equipo de calefacción de forma segura
  • Buscar y abogar por mayor uso de rociadores en todos los edificios y residencias

Si la ocurrencia de dos de los más mortales incendios residenciales en los últimos 40 años en el curso de cuatro días y a tan solo 100 millas de distancia no sirve con un sustancial toque de atención, ¿qué impulsará a legisladores y el público a actuar? Ha llegado la hora de cambiar las percepciones de las personas sobre riesgo y estrategias proactivas para prevención de y respuesta a incendios. La mejor manera de hacerlo, en este preciso momento, es darles a nuestros funcionarios gubernamentales y ciudadanos el reto de tomar en serio la protección contra incendios.

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